Por Mildred Largaespada
El relato de la revolución nicaragüense está en disputa. El Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quiere hacer creer un relato único -el suyo- sobre lo que ocurrió antes, durante y después del 19 de julio de 1979. Para ello usa todo su poder comunicativo y militar, en el que ningunea, desdibuja, borra, desaparece hechos y ataca protagonistas. Pero han ido creciendo los nuevos relatos sobre la revolución que fue, que es, que quiere ser y nuevos protagonistas.
Es bueno que exista esta disputa por el relato de la revolución, porque la memoria se construye entre todas y todos. El relato hegemónico que pretende Ortega no tiene sustento porque hay memoria viva que le contradice en cero coma un segundo. Su revolución es una revolución contestada. No existió un relato inclusivo de la revolución nicaragüense durante los mismos años de la revolcuión. Se excluyó la memoria de mucha gente. Ni tampoco lo hubo durante la revolución, ni después. Ni existe ahora. Como que incluir no es el verbo favorito de Nicaragua.
Pero es necesario obtener un relato que incluya a todas y todos los nicaragüenses, honrar la vida de la gente ¿acaso no hay vidas vividas entre toda la gente que vivió esos tiempos y las generaciones posteriores?
Ahora que se cumplen 37 años de esa fecha histórica recopilé relatos que fueron publicados ayer (19 de julio del 2016) y que me parecieron interesantes para ofrecer un relato complejo de este episodio en Nicaragua. Podrán observar primero que el relato del poder es uno más y no es el único, como pretende. Y observarán la interesante complejidad de esta revolución en disputa. Aquí va: Lee el resto de esta entrada »
